En Tailandia, una weona estaba lista pa’ quedar hecha polvo, literal, cuando de repente ¡paf! se despierta justo antes de que la metieran al horno. Los weones del crematorio quedaron más pálidos que fantasma, porque la wea era como ver un muerto reclamando “oye, todavía respiro”.
La pobre weona había sido declarada muerta por error, y mientras la familia lloraba y se preparaba pa’ despedirla, la comadre se manda el show de su vida: se levanta en el ataúd como si fuera carrete sorpresa. Imagínate el medio cagazo de los weones presentes, algunos salieron corriendo, otros se persignaron, y otros quedaron pegados mirando como si fuera película de terror barata.
Al final, la weona fue llevada de nuevo al hospital, vivita y coleando, mientras los weones del crematorio juraban que iban a necesitar más que agua bendita pa’ sacarse el susto. La noticia se transformó en el chiste del barrio: “la única que se salvó de pagar la cuenta del gas, porque casi la prenden como parrilla”.
Una wea tan freak que demuestra que en este mundo los weones no descansan ni en paz… ¡ni en el ataúd!