El banco se mandó la cagada del año: a un weón le cerraron la cuenta porque según ellos estaba más tieso que estatua. El pobre weón, vivo y coleando, fue a reclamar y soltó la frase pa’ la historia: “es raro que al muerto le pidan devolver las tarjetas”.
Los weones del banco quedaron locos, tratando de explicar cómo chucha un vivo aparece como difunto en el sistema. Mientras tanto, el weón afectado se paseaba con cara de zombie VIP, mostrando que ni la burocracia lo podía enterrar.
La talla se viralizó entre los weones del barrio: “el único muerto que todavía paga comisiones”. Y pa’ rematar, el banco prometió revisar sus procesos, aunque todos sabemos que esos weones son capaces de matar a cualquiera con puro papeleo.
Una joya de humor negro bancario: el muerto más vivo que los vivos, y los weones del banco más muertos que nunca.