En el país donde hay mas weones en el mundo, pocas expresiones son tan sabrosas como “versión Fruna”. La wea nació gracias a la histórica marca de confites Fruna, esa que siempre salvó a los cabros chicos con chocolates baratos y dulces que parecían la copia descarada de los “de marca”. Con el tiempo, los weones empezaron a usar el término pa’ todo: zapatillas de feria que parecen Nike, celulares que se creen iPhone, carretes que se venden como Lollapalooza pero terminan con parlantes charchas y chela tibia. Todo eso es, sin más, la “versión Fruna”.
Lo divertido es que la expresión no se usa solo pa’ reírse de lo barato, sino que también pa’ abrazar la identidad popular. Porque al final, ¿quién no ha sido un weón feliz con una bebida Fruna en la mano y un chocolate que cuesta la mitad? La marca, lejos de enojarse, se subió al carro y hasta ha usado el concepto en su publicidad, transformando la copia en bandera de lucha: “Sí, somos Fruna, y qué”.
Hoy, “versión Fruna” es parte del diccionario irreverente chileno. Es la forma en que los weones se ríen de sí mismos, de sus carencias y de sus inventos, con esa picardía que convierte lo charcha en motivo de orgullo. Porque en Chile, hasta lo barato tiene estilo, y si no, pregúntale a cualquier weón que haya comprado pilas “Durabell” en la feria y las haya utilizado en el control remoto de la jaus.