Lugar: João Pessoa, Brasil
Un Weón de 19 años con esquizofrenia se mandó la volá más brígida: soñaba con ir a África a domar leones, pero se le ocurrió empezar la práctica metiéndose a la jaula de una leona en Brasil. El weón escaló un muro de seis metros como si fuera Spider-Man, se abrazó a una palmera y bajó tranquilo, mientras los otros weones grababan con el celular pensando que era show.
La leona, que estaba echada al sol como vaca, se paró en segundos y le dio la bienvenida con las garras. Resultado: el Weón quedó más destrozado que parrilla después de Año Nuevo. Los profesionales que lo conocían ya habían dicho que era una tragedia anunciada, porque el weón tenía que estar en tratamiento psiquiátrico y no metido en cana. Pero como en este país de puros weones y weonas nadie pesca hasta que queda la cagá, terminó siendo noticia mundial.
Weones ya saben: si tienen sueños raros como domar leones, mejor háganlo en el PlayStation y no en la vida real, porque los felinos no perdonan y la realidad pega más fuerte que cualquier chiste.