Lugar: Santiago, Chile
Un weón que ganaba menos de 500 lucas se transformó en millonario de la noche a la mañana porque la empresa Cial —sí, la de los jamones y las vienesas— le transfirió por error más de 165 millones. El weón, en vez de hacerse el honesto, mandó la renuncia y salió arrancando con la plata como si fuera el premio mayor del Kino.
La manga de weones de la empresa se puso a llorar y metió abogados pa’ que el compadre devolviera la plata, acusándolo de hurto, apropiación indebida y hasta de ser más fresco’e raja. Pero la Corte de Apelaciones de Santiago les dijo “no sean weones”, y rechazó todo.
Resultado: el weón sigue libre, sin devolver ni una chaucha, y los otros weones quedaron mirando pa’l techo.
La historia se hizo viral en todo el mundo, porque no todos los días un weón pasa de pobre a millonario por error bancario y encima la justicia lo deja piola. Así que ya saben, weones y weonas: revisen bien sus cuentas, porque capaz que algún día les caiga la suerte del siglo… y si pasa, mejor hacerse humo antes que los otros weones se den cuenta.