En Los Andes la wea se puso más turbia que carrete con Ron Silver: un weón venezolano, que trabajaba en un local de sushi, fue detenido porque tenía más de 15 gatos atrapados como si fueran ingredientes pa’ la carta. Los vecinos cacharon la movida cuando una weona salió a buscar a su michi y escuchó maullidos raros desde la casa del susodicho. Al meterse al patio, se encontró con la escena más brígida: jaulas con carnada y los pobres felinos esperando su destino.
La comunidad quedó pa’ la cagá, indignada y con ganas de pegarle un buen charchazo al weón. El tipo ahora está a disposición de la justicia, mientras los weones del barrio comentan que nunca más van a mirar un roll de sushi sin pensar en la posibilidad de que venga con “extra gato”.
En resumen: un país de puros weones y weonas donde hasta el sushi termina siendo más freak que chiste de carrete.