Lugar: El planeta de los weones
Resulta que un weón gringo con plata y ego gigante decidió que Groenlandia no es un país, sino una parcela en remate. El weón se levantó un día y dijo: “oye, compremos esa isla pa’ hacer quincho y piscina”. Y otro weón político salió a aclarar que no es invasión, es compra, como si fuera feria de las pulgas.
Los weones de Dinamarca quedaron pa’ la cagá, porque ahora tienen que juntarse a conversar si aceptan vender su isla como si fueran corredoras de propiedades. Imagínate la escena: un weón con corbata ofreciendo pagar en cuotas, y una weona danesa preguntando si incluye estacionamiento y gastos comunes.
La wea es tan ridícula que hasta los pingüinos y osos polares de Groenlandia deben estar pensando: “chucha, ahora somos parte de un condominio gringo”.
En resumen: un país entero convertido en loteo, con weones discutiendo si la isla se vende con IVA o sin IVA.