Unos weones se fueron a juicio porque un weón juraba que tenía “derecho constitucional” a seguir viviendo con los papás hasta los 30, como si fuera parte del mobiliario. El tribunal le dijo que no, que la marraqueta ya estaba cortada y que tenía que salir a arrendar como cualquier otro weón que se las rebusca.
La noticia se volvió viral porque el cabro alegaba que era “ecosistema familiar” y que lo estaban echando como si fuera gato sin chip. Los comentarios fueron un festival: “weón, anda a buscar pega en vez de alegar”, “este es el verdadero hijo eterno” y “cuando te echan de la casa, pero igual te llevai el Play escondido”.
Al final, el millennial quedó funado como el “weón eterno frustrado”, y los papás celebraron como si hubieran ganado la Copa América.