En España los weones quedaron como weón cuando un juez dictaminó que dar “likes fáciles” en redes sociales puede ser motivo legal pa’ divorciarse. Resulta que un grupo de weones se agarró a pleito porque uno de ellos se dedicaba a repartir corazones en Instagram como si fueran panfletos de campaña, y la otra weona se aburrió de ver al marido dándole like hasta a fotos de minas con filtro de perro.
El juez, más serio que cura en funeral, dijo que esos “likes calientes” eran prueba de infidelidad emocional, y que si los weones quieren salvar el matrimonio, mejor que se guarden los dedos y dejen de andar apretando corazones ajenos. El fallo sentó precedente, y ahora los weones españoles tienen que pensarlo dos veces antes de andar regalando likes como completos en fonda.
En resumen: en España los “likes” ya no son inocentes, son dinamita matrimonial, y los weones que no cachan terminan divorciados más rápido que story de 24 horas.