En Oymyakon, Siberia, los weones celebran la Navidad con temperaturas que bajan más de -50°C, tan frío que hasta el vodka se congela y los brindis parecen competencias de quién se quiebra primero los dientes. Los weones se abrigan con pieles de oso y las weonas se ponen capas de ropa como cebollas, porque acá salir a carretear sin triple abrigo es más suicida que meterse a la piscina en invierno.
Papá Noel no llega en renos normales, sino en un trineo reforzado con fierros y cadenas, porque si no se queda pegado en la nieve. Todos los weones cachetes rojos de tanto frío, esperan los regalos como si fueran milagros, mientras los adultos se cagan de la risa tomando vodka congelado y diciendo que “esto sí que es Navidad extrema”.
La postal es tan freak que parece invento: un país que celebran la Navidad en el lugar más helado del mundo, donde hasta el papel higiénico se congela y la única chispeza es sobrevivir con humor y copete.