En un mundo cada vez más raro, apareció la moda del Hobby Dogging: weones paseando perros imaginarios con correa, como si fueran reales. Sí weón, weones caminando por la calle tirando de una correa vacía, saludando a otros weones como si el quiltro invisible estuviera oliendo postes. La wea se viralizó en Japón y ya se comenta en Chile, donde más de algún weón ya se cree César Millán pero con mascota fantasma.
La escena es tan ridícula que hasta la policía catalana tuvo que intervenir en un caso paralelo: un weón arrancó una cadena de oro del cuello de otro weón y salió corriendo por el centro del pueblo. Imagínate la persecución: un paco corriendo detrás del ladrón, mientras al lado pasaban tres weones con sus perros invisibles, gritando “¡Firulais, no muerdas al ladrón!”. El ladrón, confundido, casi se tropieza con la correa inexistente de un Doberman fantasma.
Los vecinos, todos weones, se quedaron mirando la escena como si fuera un capítulo de Los Venegas mezclado con Scooby-Doo. Una señora weona juraba que el perro invisible ladraba, otro weón decía que le mordió la canilla, y un cabro chico aseguraba que el perro fantasma se llamaba “Pelusa”. La policía, entre tanto, no sabía si detener al ladrón o multar a los weones por pasear animales que no existen.
La moda ya prendió en Chile: en la Plaza de Armas se ven weones paseando hasta tres perros invisibles a la vez, con bolsitas para recoger caca que nunca aparece. Algunos más creativos incluso llevan huesos de utilería para tirárselos al aire y fingir que el perro los atrapa. El nivel de ridiculez es tal que un grupo de weones está organizando la primera “Expo Hobby Dogging” en el Parque O’Higgins, con competencias de obediencia, carreras de perros invisibles y hasta un campeonato de “mejor ladrido imaginario”.
En resumen: mientras unos weones roban cadenas de oro y otros se las ingenian para pasear perros que no existen, el planeta sigue demostrando que la estupidez humana no tiene límites. Y en Chile, país de puros weones, esta moda tiene todo para convertirse en deporte nacional.
👉 Moral de la historia: si ves a un weón con correa vacía, no te rías… capaz que el quiltro invisible te muerda la raja.